El mejor momento del día, sin duda, cuando llega la noche, te colocas el portátil entre las piernas y dejas que tu mente corra por el ciberespacio hasta quién sabe que hora. En toda mi vida no he encontrado tanta satisfacción y relajación en ningún otro momento. Sabes que nada ni nadie va a molestarte y que puedes hacer lo que te venga en gana.
Por esos pequeños momentos merece la pena vivir.
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¿Qué me dices? Oh no! Me he quedado sin cobertura, eso, sí, eso que me ibas a decir puedes decírmelo por aquí.